Ponentes
Beatriz González López-Valcárcel
Autorretrato breve: tengo el corazón a la izquierda, los pies en la tierra y algunos pájaros en la cabeza.
Soy la segunda de cinco hermanos, criados en Vigo en una familia de clase media urbana con profundas raíces rurales en La Guardia por el lado paterno. Mi madre tenía "mucha química" con la ciencia, pues había estudiado Ciencias Químicas. Eran tiempos en que las mujeres no solían ir a la universidad. La prioridad número uno en casa era aprender, comprender y conseguir buenos resultados académicos. Estudiar me apasionaba, y como me gustaba todo y no quería renunciar ni a los números ni a las letras, tiré por lo que me parecía el camino de en medio, Ciencias Económicas, y me fui a estudiar a Santiago de Compostela, donde no había día que no lloviera.
Rodeada de médicos (la hermana que me precede y el hermano que me sigue estudiaban medicina, mi marido, mi suegro, varios tíos eran médicos), decidí hacer la tesis doctoral en Economía de la Salud. Y desde entonces, ahí sigo. Me vine a Canarias abjurando de la lluvia, y desde entonces, aquí sigo. En la recién nacida universidad de Las Palmas de Gran Canaria, todo estaba por hacer. Montamos un grupo de investigación en Economía de la Salud que hoy es muy potente y del que me siento orgullosa. Somos de amplio espectro, investigamos en Economía de la Salud Pública, en financiación y gestión de la sanidad, en recursos humanos, en medicamentos, en atención primaria, y en otros muchos temas que podrás consultar en mi web: https://dmc.ulpgc.es/beatriz-lopez-valcarcel.html. El grupo participa en proyectos europeos y publicamos con co-autores de los cinco continentes, pero, sobre todo, entendemos que la Economía, como ciencia social, intenta conocer mejor el mundo para cambiarlo, así que también participamos en proyectos e iniciativas de mejora de la salud y de reforma del sistema sanitario.
Tengo una hija, un hijo, y dos nietas: las cuatro joyas de mi corona. El mundo es mejor gracias a ellos. Además, mi hija también es economista de la salud, una excelente economista de la que aprendo cada día.
Manuel Medina
Mi padre quiso ser arquitecto y acabó siendo médico. Quiso que yo fuera arquitecto y acabésiendo médico, cosas de la vida. Como el cuarto hijo del pediatra del pueblo viví mis primeros 6 años en Andalucía, en un lugar de nombre ilustre, Fuenteovejuna. Entonces realicé mi primera gran migración, a Madrid y acabé siendo médico y más concretamente médico de familia. Inicie mi trabajo en uno de los barrios más ricos de Madrid, el Retiro y tras un mes haciendo recetas de médicos privados y atendiendo a los porteros de las fincas señoriales pensé que buscaba algo distinto. Y me embarqué con otros amigos en la creación de un centro de salud en el barrio más pobre de Madrid, Pan Bendito donde estuve 8 años.
En aquel periodo de fin de residencia e inicio de la práctica acepté, seguramente por inconsciencia, ser vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia cuando ni tan solo había comenzado mi andadura en la atención primaria. Eso condicionó mi vida profesional y también mi vida personal porque produjo años después que conociera a mi mujer y que iniciara mi segunda gran migración, esta vez a Barcelona, donde forme una feliz familia de cuatro hace ya 26 años. En Barcelona acabé en otro barrio pobre y durante unos años a la labor de médico de familia añadí la de dirección de un equipo de atención primaria de más de cien personas.
Me surgió la oportunidad de compatibilizar ese trabajo con uno a tiempo parcial relacionado con la creación de indicadores de resultados en salud en atención primaria. Con el tiempo esta segunda tarea fagocitó todo lo demás y coordiné durante 18 años el Sistema de Información de Atención Primaria (SISAP) del Institut Català de la Salut. Algunas de las cosas que hice en esta penúltima etapa me enorgullecen. El haber podido contribuir en introducir factores socioeconómicos en el análisis y en la asignación de recursos y la medida de la longitudinalitad son las que más, y quizás también todo el soporte en el seguimiento de la pandemia que drenó gran parte de mi energía que costó recuperar.
En los últimos 3 años trabajo en la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitàries de Catalunya (AQuAS) y soy responsable del observatorio de desigualdades en salud.También estoy tratando de impulsar junto a un pequeño grupo de personas el observatorio de la muerte o muerte digna de Catalunya y participo en diversos proyectos de evaluación sobre atención primaria.
Sergio Minué
Madrileño de nacimiento, granaíno de vocación y aspirante a chileno por razones sentimentales. En otra vida fui hunkpapa. He tenido la suerte de atravesar todos los paisajes de la Atención Primaria: primero como residente de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria en el centro de salud de la Chopera en Alcobendas (Madrid), y después en el centro de salud de Barajas como coordinador antes de darme una vuelta por el lado oscuro de la fuerza como gerente de Atención Primaria.
En la Escuela Andaluza de Salud Pública he estado veinticuatro años aprendiendo, mucho más que enseñando, lo que me ha permitido conocer la realidad de la Atención Primaria en diferentes países del mundo, para comprobar que el mal de muchos (o de todos) es poco consuelo. Para acabar el periplo me enrolé en la Organización Mundial de la Salud (facción Panamericana) para comprobar que tenemos escasa solución.
Clara Flamarich
Natural de la Vila de Gràcia des de fa 34 anys, si una cosa te la Vila és que t'ensenya a estimar i a pertanyer a un lloc, potser per això soc així. Metgessa de família i comunitaria al barri de Sant Roc de Badalona, pel destí o accident, de vegades has de deixar que les coses passin. Durant la carrera de Medicina, vaig estar vinculada a l'Associació d'Estudiants de Ciències de la Salut (AECS) i a l'Acadèmia durant la residència. Aquest maig farà 10 anys que segueixo al mateix lloc, cinc amb el mateix cupo de 1200 persones. Actualment em considero una dona afortunada per estar treballant en un equip cohesionat, on anem tots a una i ens entenem. Tinc la sort de tenir un dia a la setmana alliberat per seguir el meu projecte de recerca sobre competència cultural del personal sanitari i els altres 4 fer assistencial acompanyant com a tutora a dues metgesses residents estupendes. M'apassiona la tuberculosi, participo del grup de COCOOPSI de la CAMFiC (Salut internacional de la societat catalana de medicina de família) i del grup de comunitaria del centre de salut. L'altre dia algú em preguntava si el meu espai de militància és el meu lloc de treball, i la meva resposta va ser un si rotund. El meu compromís clínic i social amb el barri i la gent de Sant Roc és fort i estable, en els moments bons i els no tant bons, suposo que te a veure en cuidar i sentir-se cuidat.
Araceli Rivera
Fue en 1985, durante las prácticas de enfermería, cuando descubrí la atención primaria como modelo de cuidados. La cercanía, la continuidad y el conocimiento integral de las personas me convencieron desde el principio de que ese sería mi enfoque profesional.
Los años siguientes me llevaron por diferentes centros de salud, por la gestión y por el ESAD (equipo de soporte de atención domiciliaria de cuidados paliativos), experiencias que fueron construyendo una forma de entender la enfermería basada en la relación, el contexto y el acompañamiento a lo largo del tiempo.
En 2013 llegué al Centro de Salud Abrantes, en Carabanchel (Madrid), donde he podido desarrollarme plenamente como enfermera de familia y comunitaria. Un cupo estable que hace posible la longitudinalidad y la confianza con la población, y un barrio que conozco no solo por sus personas, sino también por sus recursos, sus carencias y sus redes de apoyo. Trabajo en el turno de tarde y en los últimos dos años, un turno deslizante los viernes me permite dedicarme específicamente a la atención domiciliaria, la dimensión más completa y reveladora del cuidado.
El trabajo en equipo con los médicos y pediatras con quienes he compartido cupo ha sido otro pilar esencial: la coordinación, el respeto entre roles y la capacidad de abordar juntos la complejidad son parte central de mi práctica profesional.
Todo ello ha sido la base para afrontar el mayor reto de mi carrera: la ausencia de médico, primero en mi cupo y después en todo el turno de tarde del centro, sostenida durante los últimos cuatro años. En ese contexto he asumido la atención a la demanda, la cronicidad, la coordinación con el hospital, el SUMMA (emergencia extrahospitalaria) y otros profesionales del centro, y la continuidad asistencial de una población que no dejó de necesitar ser atendida. Una respuesta posible sólo gracias a una trayectoria construida sobre autonomía, compromiso y conocimiento profundo del entorno.